Giovanni Sartori, es uno de los
mayores protagonistas del debate político-cultural contemporáneo y un gran
experto en los problemas actuales de los sistemas democráticos de Occidente, reconocido
así internacionalmente. Es profesor de la Universidad de Florencia y en
Columbia University (en Nueva York).
Además, es autor de libros
como Partidos y sistemas de partidos, Elementos de teoría política, La
democracia después del comunismo, Homo videns, La
sociedad teledirigida; y
Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros.
En su obra "La sociedad
multiétnica. Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros" reflexiona sobre
cuestiones preocupantes para la sociedad actual.
El origen del pluralismo político surge
paralelo a la tolerancia. El progreso de este concepto va unido a la salud y la
prosperidad del Estado dependiendo de la discrepancia y la diversidad de la
sociedad en concreto. Este concepto no se puede confundir con el pluralismo social (modo en el que se
agrupan las sociedades).
El pluralismo
político es un sistema entre el consenso sobre las grandes cuestiones de la
convivencia (las reglas de juego) y el desacuerdo de las partes sobre los demás
temas. La regla de este sistema es el principio regulador de las decisiones, la
protección de los derechos de las minorías constituyendo la otra parte del
sistema (el otro lado de la balanza).
La secularizada ciudad pluralista considera que la política, la
economía y la religión son esferas separadas de la existencia: la autonomía y
la intimidad de la vida privada se hallan plenamente garantizadas. Una sociedad
fragmentada compuesta de grupos configurada por la tradición o por identidades
adscrita, que se mantienen enfrentados o incomunicados entre sí.
Este enfoque se aleja de la sociedad
pluralista, configurada por las asociaciones, afiliaciones múltiples y las
líneas de división cruzadas de unos ciudadanos que se toleran y se reconocen
recíprocamente sus derechos.
El multiculturalismo, corriente doctrinal, se
presenta como una etapa superior o cualificada del pluralismo. La idea
principal de la sociedad multiétnica, niega esa pretensión y desmonta los
supuestos, los argumentos y las implicaciones de esta tesis.
Sartori critica la ciudadanía diferenciada en
función del grupo de Will Kimlicka y el principio de reconocimiento de Charles
Taylor.
Al contrario que el pluralismo político, el
multiculturalismo es una “fabrica productora de diversidad” centrada en hacer
visibles las diferencias o inventárselas con propósitos de separación o de
rebelión, apareciendo así subcomunidades que son contrarias a la comunidad
dominante (contracomunidad) siendo esto el fin del pluralismo.
Sartori afirma que tomarse enserio la
multiculturalidad atenta contra la tolerancia, la justicia y la legalidad, que
la neutralidad del Estado liberal y la generalidad de sus leyes (liberalismo
político) han erradicado.
El pluralismo no se limita a respetar las
culturas sino que exige darle identidad, valor. La identidad del multiculturalismo,
adquirido desde el nacimiento, crea guetos e impide romper barreras
interculturales. Las políticas públicas de discriminación positiva vuelven a
favorecer la diversidad.
La preocupación en Europa son los riesgos para
la estabilidad y la supervivencia del sistema pluralista creados por la
inmigración incontrolada y la concesión de derechos de ciudadanía a extranjeros
de difícil integración.
Europa
por tradición ha sido un continente emigrante, y de modo repentino es un
continente de acogida.
En
la sociedad multiétnica se dan hechos como la superpoblación y la urbanización, agravando
efectos como la miseria y el proceso migratorio imparable, de las regiones más
pobres (América Latina, Europa Oriental y Asia). El fundamentalismo islámico y
las resistencias a la integración de la religión y etnia más radical
constituyen otro motivo de preocupación.
Se necesitan alternativas
de acción positiva basadas en los valores del pluralismo político para
hacer frente a los problemas que se le plantean a los países de llegada
(políticas de extranjería que limitan la entrada de inmigrantes recortan los
derechos de los inmigrantes) y las circunstancias de las que huyen los
inmigrantes (hambre y desesperación).
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